Julio 2008
SIDA en Uganda
Dejen hacer a mi gente, explotadores del SIDA.
Por Sam L. Ruteikara
Washington Post Lunes 30 de Junio de 2008; página A11.
KAMPALA, Uganda. El plan del Presidente para Solucionar de emergencia el VIH-SIDA (iniciales PEPFAR) ha estado detenido en el Senado por meses. La semana pasada finalmente hizo pensar que el voto, y su aprobación, estaba cerca. El programa costaría 50 billones de dólares – es decir $165 por cada Norteamericano para combatir el SIDA, o $1.3 billones solamente de la ciudad de Nueva York. ¿Pero se puede esperar que este dinero destinado al SIDA va a detener la proliferación del virus en África al sur del Sahara, donde ocurrieron un 76% de las muertes por VIH-SIDA en todo el mundo, en el año pasado?
No, si las oscuras maniobras que he presenciado en África continúan sin detenerse. En la lucha contra el SIDA las utilidades han resultado más importantes que la prevención. El SIDA no es ya más una sencilla enfermedad; se ha transformado en una industria multimillonaria.
A fines de la década de 1980, antes que llegaran los expertos internacionales a decirnos que estábamos totalmente “equivocados”, en Uganda organizamos una campaña para evitar la proliferación del VIH. Nos dimos cuenta que la epidemia de SIDA en la población Africana se debía principalmente a gente que estaba teniendo relaciones sexuales con más de una pareja regular. Por consiguiente, urgimos a la gente a ser fieles. Nuestra campaña se llamó ABC (Abstinencia, o ser fieles o usar Condones) pero nuestro principal mensaje fue: tengan una sola pareja. Aconsejamos los condones solo como último recurso.
Dado que sabíamos lo que había que hacer en nuestro país, tuvimos éxito. La proporción de Ugandeses infectados con VIH descendió de un 21 por ciento en 1991 a 6 por ciento en 2002. Pero los expertos internacionales sobre SIDA que vinieron a Uganda dijeron que estábamos equivocados tratando de limitar la libertad sexual de los individuos. Lo que es peor, tenían el poder económico para forzarnos su agenda de sexo casual .
PEPFAR propone que los expertos occidentales operen como miembros iguales con los líderes Africanos en la prevención del SIDA. Pero como co Presidente del Comité de Uganda para la prevención del SIDA , he visto que este proceso se ve saboteado. En forma repetida nuestros 25 miembros del comité de prevención colocaron la fidelidad y la abstinencia en el Plan Estratégico Nacional que determina como se va a gastar en nuestro país el dinero del PEPFAR. Repetidamente, los expertos extranjeros eliminaron nuestra recomendación. Cuando se publicó el borrador del documento, la fidelidad y la abstinencia habían desaparecido.
Y de alguna manera se publicó una estadística sospechosa, atacando al matrimonio. El plan afirma que la infección de VIH en parejas casadas es 42 por ciento, el doble que la tasa entre prostitutas. Nuestra petición sobre la fuente de esa estadística fue ignorada en forma repetida.. En realidad, el Estudio de Serología y conducta de Ugandeses en 2004-2005 encontró que la prevalencia de VIH en parejas casadas es de solo 6.3 por ciento, mucho menor que la tasa de infección entre viudos (31.4 por ciento) o divorciados (13.9 por ciento) entre los Ugandeses.
Cuando gente de Washington fueron informados de este escándalo, las palabras “abstinencia” y “fidelidad” fueron reinsertada silenciosamente en el plan – en el papel. Pero eso no garantiza que tales métodos van a ser promovidos o puestos por obra. Entre tanto, la dudosa estadística sobre el matrimonio persiste.
Como la abstinencia y la fidelidad han sido pervertidas, la tasa de VIH en Uganda ha empezado a subir.
La prensa occidental ha recibido información que este nuevo surgir de infección por VIH se debe a que “no hay suficientes condones en Uganda”, aun cuando hay muchísimos más condones ahora que los que había en 1990, cuando la tasa de VIH empezó a declinar. La propaganda de condones ha fracasado en África, principalmente porque menos de un 5 por ciento de la gente usa condones en forma regular con su pareja de siempre. Más aun, el mensaje más oído de prevención de VIH en África es “acceso universal” a los condones, los exámenes y el tratamiento retro-viral, y varias otras drogas y adminículos. Todos estos elementos tienen que ser transportados, almacenados, distribuidos, tema de avisos y vueltos a proveer sin fin.
Mientras tanto, métodos efectivos de prevención, tales como estimular a los Africanos a mantenerse con una sola pareja, no califican para llegar a ser universalmente aceptados.
No me entiendan mal. El tratamiento es algo bueno. Pero por cada Africano que logra ser tratado para VIH, seis otros se infectan. Tratar un paciente de SIDA con drogas anti-retrovirus, para prolongarle la vida, cuesta más de $ 1,000 al año. Nuestra exitosa campaña de ABC, cuesta solo 29 centavos por persona por año.
Los proveedores internacionales hacen afirmaciones generales muy amplias y simplificadas, tales como “No se puede cambiar la conducta sexual de los Africanos”. Si bien es cierto que no se puede cambiar a todo el mundo, no es necesario hacerlo. Si el porcentaje de hombres que tengan tres o más parejas sexuales al año baja de un 15 por ciento a un 3 por ciento, como sucedió en Uganda entre 1989 y 1995, la tasa de infecciones de VIH cae verticalmente. Es así de simple.
Nosotros, los pobres Africanos, permanecemos ignorados en el diálogo mundial. Nuestro conocimiento sobre nuestra propia cultura se ignora.
Decir a los hombres y a las mujeres que traten del sexo como algo sagrado – que conserven el sexo para el matrimonio y después sean fieles – es decirles que se quieran mucho, con todo el corazón. La mayoría de las infecciones de VIH en África se
diseminan por sexo fuera del matrimonio: sexo casual e infidelidad. La solución es amor fiel.
De modo que escuchen mi llamado, explotadores del VIH-SIDA. Dejen hacer a mi gente. Entendemos que para ustedes el sexo casual es muy importante, pero mantenernos con vida es muy importante para nosotros. Escuchen a la sabiduría de los Africanos, y les mostraremos cómo prevenir el SIDA.
El Reverendo Sam L. Ruteikara es co-presidente del Comité Nacional de Prevención del SIDA de Uganda.
Ver al www.washingtonpost.com.